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jueves, abril 19, 2018

La llegada de un nuevo cazador de mundos

El telescopio espacial TESS lanzado con éxito.

Finalmente, y después de un primer aplazamiento, se encuentra de camino a su posición definitiva. No será de forma inmediata, ya que se requerirán complejas maniobras y varios sobrevuelos de La Luna para llegar a la órbita deseada, pero el más importante de todos los pasos, el lanzamiento, despliegue y comprobación de que todos los sistemas están en buen estado tras esos duros minutos, ya es historia. El mundo dispone de un nuevo cazador planetario dispuesto a continuar el camino abierto por Kepler.

Fue un Falcon 9 la encargada de poner en órbita este nueve telescopio espacial, exactamente a las 23:51 UTC de este pasado 18 de abril. Como ya va siendo habitual por parte de la compañía de Elon Musk, el viaje transcurrió sin mayores problemas y la primera etapa regresó a la Tierra para aterrizar de forma controlada en la barcaza Of Course I Still Love You estacionada en el Atlántico, mientras la segunda terminó en órbita solar, evitando así convertirse en un nuevo fragmento de basura espacial. Otro éxito para Space X, ya tan habituales que no resultan noticia, lo que realmente es asombro.

Se inicia una etapa de espera de 60 días. Después llegará en momento de iniciar la caza, centrada en las estrellas más brillantes y cercanas al Sistema Solar. De su sistema de 4 cámaras se esperan reunir 27 GB de datos al día, un mar de información de cuyo análisis se espera sacar a la luz miles de nuevos mundos. Conozcamos un poco más a lo que ahora ya es una realidad.
 
1) Tierras ardientes a las puertas de casa: Buscará nuevos planetas que orbiten estrellas brillantes relativamente cerca de nosotros. Y aunque se espera encontrar especialmente planetas gigantes tipo Júpiter, también se espera localizar otros de tamaño no muy diferentes al nuestro, aunque sean en la mayor parte de los casos mundos muy cerca de sus respectivos Soles, y por tanto dificilmente habitables. Pero serán objetivos claros para futuros observatorios más potentes, que podrían sacar partido de ello para analizar sus posibles atmósferas. En muchos aspectos es como una etapa intermedia, pero clave, en la búsqueda de otras Tierras.



2) Cazador de sombras: Como Kepler, TESS buscará mundos en otras estrellas con el método del tránsito, es decir captado la tenue disminución de la luz de una estrella cuando un planeta que se mueve a su alrededor pasa entre ella y la Tierra. El 75% de los más de 3.000 exoplanetas descubiertos hasta la fecha es de esta forma, a pesar de la evidente limitación de que solo una fracción mínima del total cruzan por delante de su Sol desde una perspectiva adecuada para nosotros.



3) Nuevos caminos: Su órbita definitiva será completamente inédita para este tipo de observatorios. TESS seguirá una órbita elíptica de 13.7 días de duración, que le permitirá maximizar el tiempo dedicado a cada zona del firmamento escogida, para después descargar los datos cada vez que sobrevuele nuestro planeta. Para llegar hasta ella afrontará un viaje de varios meses, con diversos pasos cerca de la Luna para adquirir la trayectoria y velocidad necesaria. Una vez concluya está larga maniobra, se moverá en una resonancia 2:1 con nuestro satélite y una distancia máxima de 376.000 kilómetros.



4) El cielo en toda su inmensidad: TESS observará alrededor del 85% del firmamento durante los dos años de misión primaria. Dividiendo el cielo en 26 sectores, centrará su atención en el meridional durante el primero, para escanear el cielo del norte el año siguientes.



5) Más alla de Kepler: Aunque más pequeño y con un presupuesto más ajustado, estamos ante un salto adelante a la hora de rastrear el firmamento. Así, mientras Kepler estudió solo una zona concreta del cielo durante su misión primaria (amarillo), TESS abarcará casi toda la Bóveda Celeste al completo. Eso si, y como es lógico, eso implica mucho menos tiempo de observación en cada zona, y por ello muchos menos datos para trabajar, pero la meta es sobretodo marcar potenciales objetivos para cazadores mucho más avanzados, como el James Webb (que esperemos algún día veamos despegar) y otros, que podrán intentar desvelar sus atmósferas y sus componentes


Es el principio de una nueva etapa, otra más en el largo camino en la búsqueda de mundos como el nuestro. Kepler abrió las puertas a la inmensidad planetaria que se escondía en nuestro Firmamento, TESS ampliará el camino, y futuros observatorio, como el Webb o Plato, además de los situados en tierra que se están construyendo o planificando ahora mismo, deberán coger todo este legado y darnos finalmente respuestas.

Lanzamiento de TESS completo. 

The Hunt for New Worlds Continues with TESS

Lanzamiento de TESS, el cazador de exoplanetas

miércoles, abril 18, 2018

Las lágrimas de los mundos perdidos

 
Almata Sitta, el meteorito esconde diamantes formados en un planeta hoy desaparecido.

Nuestro Sistema Solar tiene actualmente 8 planetas reconocidos como tales, además de innumerables planetas enanos y, quizás, un 9º planeta por descubrir. Son todos los que existen, pero no todos los que existieron. En realidad todos ellos,Tierra incluida, son básicamente los supervivientes de una terrible batalla, de un caos primordial de creación y destrucción, donde solo los más fuertes, y posiblemente los más afortunados, tuvieron un futuro. Muchos se quedaron por el camino, potenciales Mercurios y Martes, a que nunca fueron, que no tuvieron la oportunidad de ser. Y ahora tenemos una evidencia directa de esto último. 

En 2008 un pequeño asteroide de unos 4 metros de diámetro se desintegró sobre los cielos de Sudan, del que se recuperaron unos 50 pequeños fragmentos, conocidos en conjunto como Almata Sitta (Estación Seis). Todos ellos ureilitas, un tipo poco habitual de meteorito pétreo con diamantes de tamaño nanométrico en su interior. Como se habían formando era una de los enigmas que rodeaban este hallazgo, y una de las opciones, sin duda la más intrigante, es que se formaron en el interior de mundos, hoy desaparecidos, del tamaño de Marte. Solo era eso, una opción entre varias más que no implicaban necesariamente esa circunstancia. Sin embargo posiblemente sea esta la correcta.

Y es que ahora un equipo de investigadores europeos liderados por el profesor Farhang Nabiei de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza), ofrece datos que apoyan esa idea. "Descubrimos incrustaciones de cromita, fosfato, sulfuro de hierro y niquel dentro del diamante, con una composición y morfología que solo se pueden explicar si se formaron a  presiones superiores a los 20 gigapascales", explican Nabiei y su equipo."Estas presiones indican que el cuerpo padre de esta ureilita fue un embrión planetario con un tamaño entre el de Mercurio y Marte".En resumen, que el cuerpo original de Almata Sitta nació en el interior de un planeta de gran tamaño, que vio su nacimiento fatalmente interrumpido por una gran catástrofe, posiblemente por la colisión con otro mundo perdido.


Alma Sitta es una triste historia, la de un planeta que nunca tuvo la oportunidad de ser lo que podía haber sido, otro Mercurio, otro Marte. El destino jugo en su contra, como con muchos otros de sus hermanos, destruidos para alimentar a los supervivientes. Porque el nacimiento del Sistema Solar, lejos de ser un algo ordenado y tranquilo, fue el caos y la destrucción, del que finalmente salieron los ganadores que hoy conocemos, y en el caso de la Tierra, que habitamos. Pero solo tenemos que mirar la Luna y sus grandes cráteres, para ver que incluso nosotros estuvimos en el filo de la nada. Bien pudieron haber sido nuestros diamantes, nuestras lágrimas, los que un día hubieran terminado en la superficie de otro mundo.

Microfotografía electrónica y mapas de composición de las incrustaciones de diamante en la ureilita, donde se muestra el hierro (Fe) en azul y el azufre (S) en rojo.

Fragmento negro del meteorito Almahata Sitta encontrado en el desierto de Nubia al norte de Sur.

Un meteorito esconde diamantes de un planeta perdido
  
Un meteorito cargado de diamantes vino de un 'planeta perdido'

martes, abril 17, 2018

Mars Express v2.0

Reprogramando una sonda desde la Tierra.

Cuando lanzamos un vehículo al espacio, y especialmente cuando este se adentra en el espacio interplanetario rumbo a otros mundos, ya no hay marcha atrás. Cualquier error o problema técnico, que teniendo acceso directo a ella sería de fácil solución, es irreversible a todos los afectos y hay que adaptarse para intentar compensarlo de alguna forma, cuando no implica el fin de la misión. Pero aunque no podemos reparar una falla o remplazar piezas que ya no responden como deberían, si solos capaces de "enseñar" a una sonda a actuar de forma diferente, de aplicar nuevas técnicas que permitan sino anular, si dar un rodeo a un problema letal.

Este es el caso de la Mars Express, la veterana sonda europea que lleva 14 años en órbita marciana, y de la que se espera siga ofreciendo un más que notable rendimiento, especialmente trabajando con equipo con la recién llegada ExoMars. Pero el tiempo no pasa en balde y un elemento clave para que pueda orientarse correctamente, sus giroscopios, está dando signos de agotamiento. En total la sonda dispone de 6 de ellas, de los cuales 4 están dando muestras de que podrían estar cerca de fallar de forma definitiva. Eso significará el final, puesto que para orientarse necesita combinar los datos de estos últimos con los de sus dos seguidores de estrellas. Son las dos patas de su sistema de guiado, y cuando falle la primera, no habrá salida para la Mars Express...

Pero si para la Mars Express 2.0, como ya se la llama. Y es que la ESA realizó hace unas horas una actualización de su sofware, no el primero, pero si con diferencia la más masivo. De ahí que se la considera casi como una nueva sonda. Es el fruto de meses y meses de trabajo para reformular muchos de sus programas escritos hace más de quince años para su procesador MA31750 de 16 bits, que finalmente se completó hace pocos días, y que una vez comprobado de forma exaustiva para asegurarse de que no existen posibles errores, se transmitió la actualización a la sonda, que tuvo que apagarse y reiniciarse (como cuando se actualiza un pc) de nuevo para cargar su nuevo programa.

Como resultado la Mars Express acaba de aprender a calcular su orientación y posición solo con los datos ofrecidos seguidores de estrellas, dos cámaras que hacen fotos del cielo y que mediante el procesado adecuado de estas permiten le permitan determinar qué estrellas se ven en las imágenes y a partir de la orientación de éstas calcular su posición por triangulación. Los giroscopios quedarán fuera de servicio, siendo solo reactivados de forma puntual. Aún deberemos esperar varias semanas para tener la confirmación de que todo está en su lugar y se puede reiniciar su actividad científica, pero de momento todo parece estar respondiendo de forma positiva.

Las consecuencias en términos de duración son espectaculares. En su antigua configuración habría afrontado a una pérdida fatal de los giroscopios tan pronto como 2019, pero la ahora actualizada Mars Express, podría,  si no hay un fallo en otros componentes críticos, seguir en activo hasta 2026, momento estimado en que se quedará sin combustible para sus impulsores. Una actualización en el más amplio sentido de la palabra.
 Actualización

La ESA prepara una actualización masiva del software de la Mars Express

domingo, abril 15, 2018

Post Vintage (266): El infinito mundo de los sueños

La NASA publica una serie de espectaculares carteles imaginando el futuro turismo espacial.

Imaginar es gratis, es libre, y por encima de todo no tiene más límite que aquel que le pongamos nosotros mismos. Y cuando esta se proyecta hacia el espacio, hacia otros mundos, puede ofrecernos las imágenes más hermosas, además de proyectarnos hacia un posible futuro, aquel al que todos los que nos apasiona la exploración interplanetaria nos gustaría viajar si fuera posible. No lo es, y es en este punto cuando nuestra mente, libre de cadenas, puede llevarnos más allá. Mundos que son una realidad, mundos que quizás nunca han existido tal y como los visualizamos, pero por encima de todos mundos que nos invitan a volar.

La NASA y el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) son los motores de la exploración planetaria por parte de los EEUU, y por ello, a pesar de cualquier dificultad que atraviesen, los que lo lideran. Su campo es el presente y el futuro cercano, el "ahora" y el "mañana" de todos sus proyectos y planes espaciales. Pero dentro del JPL existe una sección conocida con el simple nombre de The Studio. Su trabajo, visualizar el futuro más lejano, haciendo equipo con científicos y ingenieros para dar forma a la que podría ser la ciencia y la tecnología en horizontes que por ahora son solo terreno de los sueños, pero al mismo tiempo marcando el camino hacia donde podría llevarnos la exploración interplanetaria dentro de décadas o siglos. Además ayudan a sentar la base sobre la que se dan forma a muchas de las misiones tanto pasadas, como presentes y futuras.

En esta ocasión los integrantes de este equipo de diseñadores gráficos nos brindan una maravillosa colección de 14 láminas, cada una de ellas dedicada a un mundo en particular. Dotadas de un estilo "retro", nos lleva a un tiempo lejano, donde hemos colonizado hasta tal punto el Sistema Solar y hasta otros sistemas planetarios, que son posibles los viajes turísticos a los más varios lugares, tal como se hace actualmente en la Tierra. Carteles que nos animan a comprar un viaje para visitar Marte y sus reliquias tecnológicas, navegar por los mares de Titán, disfrutar de los geisers de Encélado, volar por los cielos de Venus y Júpiter, y si tenemos unos ahorros lo suficientemente grandes o tenemos la suerte de disponer de un trabajo estable y bien remunerado, contratar un tour por todo el Sistema Solar. Y más allá, si somos de aquellos que nos gusta ir de viaje por lugares exóticos.

Todo esto no son más que sueños, aunque al mismo tiempo todos tiene una base científica. No son reales ahora, quizás podrían serlo algún día. Pero de momento solo nos queda la imaginación, la fuerza más libre y poderosa, para realizar estos viajes, y en cierta forma envidiar a los que, quizás en un futuro lejano, puedan verlo como algo ya no perteneciente al reino de los sueños, sino a una realidad. Viajar a otros mundos, poder elegir un destino interplanetario para pasar una merecidas vacaciones...¿Cual elegirías vosotros? 
 
Un romántico crucero por los mares de Titán, iluminados por la luz de Saturno.

Si las auroras de la Tierra te parecen espectaculares, ven a Júpiter y disfruta del furioso choque entre el viento solar y la enorme magnetosfera joviana.

Has nacido en una colonia espacial, en la Luna, Marte o más allá? Te gustaría visitar el mundo de tus antepasados, respirar su atmósfera y perderte por su frondosa naturaleza? Viaja a la Tierra y recupera tus raíces.

Si te gusta sumergirte en la inmensidad del Universo, de sentirse rodeado por nuestra galaxia sin que ningún Sol la oculte a nuestra vista? Disfrutar con tu pareja de una noche sin final? No te lo pienses y visita uno de los planetas sin estrella, un viajero de la oscuridad no ligado a nada ni a nadie.

¿Tienes una vena exploradora? Visita Europa y juega con la emoción de buscar vida entre sus aguas. 

Descarga la espectacular serie completa de carteles de la NASA sobre turismo espacial 

Exotic Cosmic Locales Available as Space Tourism Posters

viernes, abril 13, 2018

Fuego en las tinieblas

Visitando la ardiente Io de la mano de Juno.

No es su objetivo real, que es Júpiter en exclusiva. Es una sonda para explorar el mayor planeta del Sistema Solar y su desconocido corazón, razón por la cual está realizando sobrevuelos extremadamente cercanos, casi rozando las nubes y adentrándose en zonas de alta radiación, que a la larga acabarán con ella pero que de momento está resistiendo por encima de todas las previsiones. Pero en ocasiones algunas de sus grandes lunas, en forma de invitadas inpeseradas, se cuelan entre sus observaciones. Y muchos son los que, analizando, combinando y tratando los datos en bruto y que están abiertos al gran público, son capaces de presentar pequeñas joyas visuales que van más allá de todo lo que se esperaría de Juno.

Este es el caso del astrónomo aficionado y procesador de imágenes Roman Tkachenko, que con paciencia y constancia aglutinó diversas tomas del JIRAM (Jovian Infrared Aurora Mapper) donde hacia acto de presencia esta auténtica luna de fuego, sumida en una perpetua actividad volcánica descontrolada, alimentada por las fuerzas de marea gravitatoria de Júpiter y sus otros lunas. El resultado es Io resplandeciendo en la oscuridad, cubierta de puntos brillantes cada uno de los cuales es un "punto caliente", un lugar donde el magma aflora a la superficie. Hasta un total de 60 fueron capados por este instrumento. Números espectaculares, aunque sean una solo una parte de los 130 volcanes que es estiman activos ahora mismo.

Imágenes logradas, además, durante el sobrevuelo del pasado 7 de Julio, cuando rozó la Gran Mancha Roja. Ese acontecimiento atrajo toda la atención, pero gracias al trabajo de tantos y tantos aficionados, que constantemente estudian, procesan y dan forma a los datos visuales de Juno, pequeñas joyas como esta salen a la luz pese a todo. Este Io en llamas es uno de los mejores ejemplos de una misión que se está convirtiendo rápidamente en el paradigma de lo que la colaboración entre los astrónomos y científicos profesionales y la gente de la calle, si a esta última se le da una oportunidad, puede dar de sí.

Los puntos de calor detectados por JIRAM. La tremenda actividad volcánica de Io en todo su esplendor.
La imagen más infernal de la luna joviana Io, tomada por la nave Juno

miércoles, abril 11, 2018

La balada de los pioneros

Recordando el papel de las Pioneer en el éxito de las Voyager.

Nos descubrieron las maravillas del Sistema Solar exterior, son ellas las que siempre recordaremos como las primeras que nos enviaron espectaculares imágenes de los 4 grandes mundos exteriores y nos hicieron dar cuenta de que allí fuera, en un espacio que hasta entonces se veía como lejano, oscuro y estéril, existían mundos de una complejidad y variedad apabullante. Y es justo que así sea en gran medida, ya que fueron las primeras con una capacidad científica suficientemente avanzada para cambiar todo lo que creíamos saber. Pero es igualmente justo recordar que atravesaron unas puertas que les habían sido abiertas por las Pioneer. En realidad esa era su misión, por lo que fueron construidas.

Una inusual alineación, que solo se repetía cada 175 años, de los planetas exteriores, a fines de la década de 1970, brindó la oportunidad de explorarlos con relativa facilidad, utilizando la gravedad para enviar naves espaciales de un planeta a otro. Inicialmente en forma de un ambicioso proyecto que abarcaba hasta 4 sondas, al final los ajustes presupuestarios determinaron la aprobación de solo dos, las más que famosas Voyager 1 y 2. Pero en ese momento dicha zona del Sistema Solar era territorio desconocido. Por no saber ni tan solo estaba claro fuera posible cruzar el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter, o sobrevivir a la intensa radiación que parecía rodear al coloso Joviano.

Para responder a estas inquietantes dudas, el Centro de Investigación Ames de la NASA en Silicon Valley, California, construyó dos pequeñas sondas de la serie Pioneer, la 10 y la 11. Su destino, a diferencia de sus hermanas, apuntaría hacia las profundidades desconocidas, tanto para lograr los primeros datos científicos tomados desde esa región, como para comprobar si sobrevivian al viaje. Algo que no estaba claro en absoluto.

El 2 de marzo de 1972 despegaría la Pioneer 10, y el 5 de Abril de 1973 lo haría hermana gemela Pioneer 11. Tal como se concibió originalmente, esta última era una "copia de seguridad" de la primera. Si la 10 no lograba cruzar el cinturón, la 11 haría un nuevo intento. Al final no fue necesario, ya que el peligro de colisión se descubrió que era casi nulo. La Pioneer 10 pasaría al otro lado y en Diciembre de 1973 se convertiría en la primera sonda en visitar Júpiter antes de salir despedida del Sistema Solar, mientras que el plan de vuelo de 11, visto el óptimo resultado, se rediseñó para aprovechar la gravedad Joviana y impulsarse hasta Saturno.

A finales de julio de 1979 comenzó a observar de Saturno. En ese momento, las dos Voyager ya estaban siguiendo su estela. Habían completado sus sobrevuelos de Júpiter y se dirigían en ese momento también al gigante de los anillos. Todo esto evidentemente tuvo su efecto en la Pioneer 11, cuya misión primaria era precisamente facilitar su viaje y preparles el camino. Eso implicó notables debates en la NASA, entre planificar una trayectoria científicamente más interesante y arriesgada, o por el contrario, aunque a costa de un retorno científico menor, seguir la misma trayectoria que tomaría la Voyager 2 para enfilar su camino a Urano y Neptuno, comprobando así que era segura.

Gano la segunda opción. Cumpliría su misión como auténtica exploradora avanzada de la Voyager 2, preparando su llegada, aunque pese a ello consiguió datos interesante del planeta, sus anillos y sus satélites, todos ellos inéditos, y que ayudarían a planificar las campañas científicas que llegarían con sus mayores, modernas y equipadas perseguidoras. Y de ellas fue el triunfo final. Pero fueron estas modestas predecesoras las que abrieron el camino, demostrando que era posible cruzar el cinturón de asteroides y igualmente posible sobrevivir a un encuentro con Júpiter y Saturno. A ellas pertenece una pequeña parte de su gloria. Y es de justicia recordarlo.

Abriendo caminos.

Las Voyager y las Pioneer, 4 sondas con destinos entrelazados.

El diseño de las Pioneer 10 y 11. 

45 Years Ago: Pioneer 11 Launched to Study Jupiter and Saturn

martes, abril 10, 2018

Lluvia metálica

La contante lluvia de objetos de origen humano que se desintegran cada año en la atmósfera sin ser conscientes de ello.

La  se convirtió, en sus últimos días de vida, en centro de la atención mediática, en parte por desconocer donde se produciría su reentrada en la atmósfera, en parte por el desconocimiento y cierto gusto por el sensacionalismo de los medios, así como en Internet. Durante todo este tiempo se instaló entre la gente de a pié una cierta sensación de alarma, de peligro, y sobretodo como un evento extraordinario. La realidad, pero es que ni una cosa ni la otra. Por un lado, con sus poco más de 8 toneladas de masa, poco o nada sobrevivió a la fricción atmosférica, y por otro estamos ante algo mucho más común de lo que pensamos.

Según estimaciones de la Oficina de Desechos Espaciales de la Agencia Espacial Europea (ESA), cerca de 100 toneladas al año de objetos de fabricación humana de desintegran en la atmósfera de la Tierra. Satélites inoperativos, etapas superiores de cohetes de impulsión, todo tipo de fragmentos de basura espacial y, como es el caso, estaciones orbitales. Lejos de ser un acontecimiento extraordinario, es una situación que puede clasificarse hasta de habitual y monótona, que se repite una media de 50 veces por año. Por ese motivo existen redes de seguimiento que monitorizan estas situaciones.

Que algo así ocurra es una buena noticia para el acceso al espacio, ya que implica que hasta cierto punto, al menos en las órbitas bajas, existe un constante proceso de limpieza, fruto de la fricción atmosférica, muy tenue pero tan real que obliga a la ISS a periódicas maniobras para elevar su órbita.¿Pero y los que vivimos aquí "abajo? Que riesgo real tenemos de vernos afectado por algún fragmento de esta constante lluvia de metal? Muy baja en realidad, tanto por simple estadística, por el hecho de que 3/4 partes del planeta estén cubiertos de océanos, como porque la inmensa mayoría no sobreviven al intenso calor de la rentrada. Solo en unos pocos casos, protagonizados por satélites muy compactos o grandes estaciones orbitales, algunos restos pueden alcanzar la superficie. Pero las posibilidades estadísticas que de que algo así de alcance es ínfima, 60.000 veces menor de que te alcance un rayo. 

Tampoco hay que olvidar que muchas de ellas son controladas, planificadas para que se precipite en un punto concreto del océano Pacífico, el llamado "Cementerio de naves espaciales". No fue el caso de la Skylab, de 74 toneladas, en 1979, la mayor caída fuera de control registrada, con restos de gran tamaño llegando a tierra en diversos puntos de Australia, afortundamente sin daños. La ISS, aún más colosal, realizará cuando llegue el momento una caída controlada.

En definitiva, y aunque de forma periódica una de estas caídas se convierte en centro de atención por diversos motivos, en realidad es un acontecimiento que se produce con regularidad, aunque pasen desapercibidos. Eso no significa que no debamos mantenernos en alerta. Al fin y al cabo si tenemos casos de personas, casas y coches golpeados por meteoritos, nada impide que algún día el que visite a un desprevenido ciudadano, aunque las posiblidades sigan siendo casi nulas. Casi. Por eso no hay que dejar de vigilar los cielos, aunque siempre manteniendo la perspectiva de lo que ocurre, sin dejarse llevar el sensacionalismo que envuelve estas situaciones. 

Los restos del Skylab quizás son el ejemplo más contundente de lo que representa una caída descontrolada de una gran estación espacial, aunque cayeron en zonas apenas pobladas de Australia. La Tiangong-1 era mucho menos masiva y poco o nada llegaría al Pacifico, mientras que la destrucción de la ISS se hará de forma controlada. 

Cada semana cae a la Tierra un satélite, con mínimo riesgo de daños

domingo, abril 08, 2018

Post Vintage (265): Cuando las sondas hablan

Sigue en directo las comunicaciones interplanetarias. 

La  Deep Space Network es la gran red de seguimiento de la NASA para sus misiones en el espacio profundo, una serie de grandes antenas repartidas entre 3 puntos equidistantes de La Tierra (Madrid, California y Canberra) que permiten ofrecer una cobertura continua 24 horas al día. Por ellas, y de forma continua, entran datos llegados de diferentes sondas y observatorios espaciales, algunos de ellas, como es el caso de la Voyager 1, en forma de una señal extremadamente tenue desde más allá de las fronteras del Sistema Solar.

Al mismo tiempo otras señales, "cargadas" con toda una serie de comandos, inician su viaje hacia sus respectivos destinos, donde les comunicarán que es lo que tiene que hacer, desde ligeras alteraciones de trayectoria mediante la activación de sus impulsores o cambios en el funcionamiento de los sistemas hasta cuales son los objetivos científicos que deben estudiarse en ese momento. Aunque cada vez tiene una mayor capacidad de decidir y actuar de forma independiente lo cierto es que siguen necesitando la mano humana que les ofrezcan las directrices básicas.

Como consecuencia la actividad de la Deep Space Network nunca termina, y cada una de las bases está en cada momento enviando o recibiendo información, cuando no las 2 cosas al mismo tiempo. Y es posible seguirla el directo desde esta web, una visualización de la actividad de sus antenas realmente interesante, por no decir fascinante. Ver las señales de entrada y salida, sabiendo que está ocurriendo justo ahora, te hace sentir como algo más real, más palpable, la exploración interplanetaria y toda ese flujo de información científica que nos llega desde las profundidades del espacio.

Coged una silla, sentaos delante la pantalla y sentiros, aunque solo sea un poco, como un auténtico miembro de la gran familia planetaria. 

La Space Flight Operations Facility, el centro de control de la Deep Space Network y en ocasiones llamado, de manera informal "el centro del Universo". Ahora podéis sentiros como algunos de sus miembros.

Spacecraft phone home: Cool Deep Space Network data visualization

viernes, abril 06, 2018

Sombras en la oscuridad

Detectados una decena de agujeros negros que habitan el centro de la Vía Láctea.

El corazón de nuestra galaxia es un lugar ciertamente caótico y lleno de sorpresas. Lo habita un agujero negro de 4 millones de veces el tamaño del Sol llamado Sagittarius A*, alrededor del cual se mueven un gran número de estrellas así como un enorme halo de gas y polvo. Suficiente este último, a decir de no pocos astrónomos, para ser el lugar perfecto para el nacimiento de gigantescas estrellas, colosos que vivirían rápido y morirían igualmente rápido en forma de supernova y generar, al menos entre las mayores de ellas, nuevos agujeros negros. Diminutos en comparación al monstruo que habita el mismo centro, y que este atraería hacia si. El escenario planteado es que deberían existir varias decenas de miles de ellos, como una nube de oscuras sombras acompañando a la oscuridad completa. Y ahora, finalmente, tenemos las primeras evidencias de ello.

Una de las formas para detectar este tipo de cuerpos celestes es mediante los estallidos de energía, especialmente en rayos x, que se producen cuando "devoran" materia, incluso una estrella vecina, es especial cual forman un sistema binario. El gas y polvo, acelerado a velocidades relativistas, se calienta en extremo y en cuando emite gran cantidad de energía en las partes más altas del espectro. Pero en este caso no había dado resultados. El centro galáctico está a unos 26,000 años luz de la Tierra, y "los binarios con agujero negro solo muy raramente emiten ráfagas de rayos X suficientemente grandes para ver fácilmente a una distancia tan grande, tal vez una vez cada 100 o incluso 1.000 años", explica Chuck Hailey, que lideró el equipo que sacó a la luz este descubrimiento.

Por ello Hailey y su gente buscó las emisiones más estables y menos energéticas emitidas por los discos de acreción cuando los binarios son relativamente inactivos. Utilizando datos de archivo del Observatorio de rayos X Chandra, detectaron una docena emisiones de rayos X, indentificados como sistemas binarios, todas ella a menos de 3,26 años luz del núcleo galáctico. Extrapolando estos datos al escenario imaginado en esa turbulenta región, estimaron que podrían existir 300-500 sistemas binarios de esta clase, y más de 10.000 agujeros negros más solitarios e inactivos.

Un hallazgo que puede hacer "avanzar significativamente la investigación de ondas gravitacionales porque conocer el número de agujeros negros en el centro de una galaxia típica puede ayudar a predecir mejor cuántos eventos de onda gravitacional pueden estar asociados con ellos", explica Hailey."Toda la información que necesitan los astrofísicos está en el centro de la galaxia".Sin embargo, los investigadores advirtieron que hacer estimaciones con respecto al número real es complicado por el hecho de que es probable que haya otras potenciales fuentes de rayos X, como los pulsares. Será trabajo de futuros observatorios en esta banda del espectro ser capaces de distinguirlas con claridad, sacando a la luz las pequeñas sombras que se esconden en la oscurdidad.

Una vista de Sagittarius A *, el agujero negro supermasivo en el centro de la Vía Láctea, tomada con el Observatorio Chandra (círculo en verde). El agujero negro es visible como una mancha brillante porque está emitiendo algunas de sus destellos de rayos X ocasionales. A su alrededor hay otras fuentes causadas por sistemas binarios con agujeros negros más pequeños, señaladas en azul.

Vast Black Hole Swarm May Surround Milky Way's Heart

jueves, abril 05, 2018

Una estrella en los límites del Universo

Revelando a Ícaro, la estrella más lejana conocida.

Cuando su luz partió de ella, hace unos 9.000 millones de años, nuestro Sistema Solar apenas se estaba formando y la Tierra era solo un proyecto de mundo, muy lejos aún de convertirse en el oasis azul que nos acoge. Tan cerca del inicio mismo del Universo que actualmente, a causa de su constante expansión, incluso se encuentra más lejos de lo que la vemos ahora, a unos 14.000 millones. O al menos sus restos, porque siendo como era un astro gigantesco, seguramente ya hace mucho que dejó de existir. Con toda probabilidad estamos viendo un fantasma, uno que marca el cuerpo celeste más lejano conocido. Hasta ahora solo podías ver galaxias, que no dejan de ser enormes agrupaciones de estrellas. Ahora hemos sido capaces de observar un habitante individual de la más remota frontera.

"Se trata de una enorme estrella azul, cuyos fotones han tardado 9.000 millones de años luz en llegar a la Tierra, lo que equivale al 70% de la edad del universo, pero como este está en expansión, ahora la estrella se encuentra a 14.000 millones de años luz", explica Pablo Pérez González, investigador del departamento de Física de la Tierra y Astrofísica de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), una de las instituciones que han participado en el descubrimiento. Ninguna tecnología humana abría podido verl por si misma. Es la inestimable ayuda de lente gravitacional generada por un cúmulo de galaxias conocido como MACS J1149+2223, situado a unos 5.000 millones de años luz de la Tierra, la que permitió al Hubble extraerla de las tinieblas.

"Es la primera vez que vemos una estrella individual magnificada", explica Patrick Kelly, investigador de las universidades de Minnesota y California en Berkeley (EE UU) y coautor principal del estudio."Somos capaces de ver galaxias muy lejanas, pero esta estrella está 100 veces más lejos que la siguiente estrella individual que podemos estudiar, excepto si contamos explosiones de supernova"."Hasta que Galileo observó a través de su telescopio el cielo, no se veían las cientos de miles de estrellas individuales que componen lo que se conoce como el Camino de Santiago, una zona brillante pero difusa del cielo", explica Pérez González."Hoy ya es posible observar una estrella individual que está en el otro lado del universo, y que de hecho ya no existe. Pero no la hemos logrado observar solo gracias a un invento del hombre, sino a la magnificencia de la propia naturaleza y a las leyes de la Física, entre las que se encuentra la perturbación que ejerce una masa en la trayectoria de los fotones. Es realmente fabuloso".

Conocida oficialmente como MACS J1149+2223 Estrella Lentificada 1, sus descubridores decidieron llamarla Ícaro, al igual que el personaje mitológico que se aproximó demasiado al Sol. El motivo es que, además del efecto de macrolente del cúmulo galáctico, también experimentó el efecto de microlente por parte de una estrella cercano, que se calcula del mismo tamaño que la nuestra, y que se alineó de forma casi perfecta entre ella y la Tierra  y se produjo una amplificación de su luz por un factor de 10.000 o más. Una combinación que hizo posible lo imposible, ver una estrella en el filo mismo del Universo conocido.

Imagen a color del cúmulo MACS J1149+2223 observado por el telescopio Hubble. A la derecha, se muestra la zona del cielo tomada en 2011 donde no se ve la estrella Ícaro, comparada con la imagen de 2016 donde se aprecia claramente esta supergigante azul. 

La estrella más lejana jamás observada